En la velada del sábado pasado, los numerosos asistentes al 2º Concierto de la Filial Tandil del Mozarteum Argentino, confirmaron que no siempre se cumple la famosa frase, ya que el público que desbordaba la sala estaba allí para escuchar y disfrutar de una actuación de famosos músicos de “acá”, de la Argentina. Y no fueron defraudados: el Trío compuesto por esos jóvenes solistas, ofreció un espectáculo verdaderamente extraordinario.

Los intérpretes

Xavier Inchausti, de Bahía Blanca, violinista concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina desde 2016; José Araujo, oriundo de Tandil, violoncellista solista de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina desde 2012 y solista de cello en la Orquesta Estable del Teatro Colón; Marcelo Balat, cordobés, solista Titular de Piano y Celesta de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina, desde 2012.

Estos fueron los artífices del espléndido concierto que pudimos presenciar. Su sola entrada en escena ya fue notable: Inchausti, de elevada estatura y atrayente estampa, con un violín que se veía muy pequeño, y junto a él Balat, de baja estatura  al frente de un piano enorme; y mediando entre ambos nuestro Araujo, con su violoncelo del tamaño justo… 

Estos tres destacados solistas tuvieron la feliz idea – y oportunidad – de reunirse hace cosa de un año para formar un trío de violín, cello y piano, formación que junto al cuarteto de cuerdas pueden considerarse como las agrupaciones de mayor profundidad musical. Los ayudó el hecho de que los tres habían estudiado en Europa en circunstancias semejantes y que, actualmente, viven en Buenos Aires a escasas diez cuadras de distancia entre ellos. Naturalmente a la excelencia de cada uno como solistas, se sumó desde entonces la práctica musical en conjunto, logrando así la formación de un trío de excepción, digno de cualquier escenario del mundo – ¡y lo tuvimos aquí! 

La música

Al contemplar el programa de mano observamos los autores: Rachmaninoff (Hmm…!); Shostakovich (Brrr…!) y Brahms (Ahh!). Por lo demás el programa impreso era sumamente escueto  y no ofrecía mayores detalles, ni siquiera de los distintos movimientos de las obras. ¡Cuán equivocados estábamos! No importaron los nombres ni las carencias del programa: ¡La Música fue una verdadera fiesta!

El “Trío elegíaco” Nº 1 de Sergei Rachmaninoff es una bella obra en un solo movimiento, escrito entre los días 18 y 21 de enero de 1892, en Moscú, cuando el compositor tenía 19 años. La pieza tiene la clásica forma sonata con el tema elegíaco presentado en la primera parte Lento lúgubre por el piano. En lo que sigue el tema es ejecutado por cello y violín, evolucionando luego constantemente entre los tres instrumentos, por momentos con gran energía para desembocar en bellos y románticos cantábiles, culminando con un final evanescente. Una obra muy bella y que preanuncia el romanticismo del futuro Rachmaninoff.

El Trío Nº 2 en Mi menor Op 67 de Dmitri Shostakovich  fue sin duda la obra central del programa. Fue escrito en 1944 en plena Segunda Guerra Mundial y dedicado a su buen amigo Ivan Sollertinsky que había fallecido recientemente.

El primer movimiento, ANDANTE, muy disonante, comienza con un pasaje muy difícil del cello en los armónicos más agudos, seguido por el violín, también en armónicos, pero más graves que los del cello, todo de gran efecto y suspenso. 

Siguen luego momentos contrapuntísticos de gran dificultad para todos los instrumentos.

El segundo movimiento, ALLEGRO CON BRIO, es un frenesí de staccatos  y pizzicatos de violín y cello, pasajes ágiles de los tres instrumentos en bruscas danzas que no encuentran reposo.

El tercer movimiento, LARGO: contra un reiterado fondo de acordes del piano, violín y cello desarrollan sombrías cantilenas que se disuelven hacia el último movimiento casi sin solución de continuidad.

El cuarto movimiento, ALLEGRETTO, es una danza de muerte con repetidos staccatos y mucha energía, que incluye una melodía al estilo judío, como homenaje a su amigo fallecido. Aparecen reminiscencias de los tres movimientos anteriores, un fugado, grandes variaciones dinámicas y un final casi inaudible.

Una obra del siglo XX, que contrariamente a los temores con que la afrontábamos, resultó de gran interés, mucho suspenso, pero sobre todo, muy buena música, ofrecida con absoluta maestría por los tres artistas.

La última obra del programa fue el Trío Nº 1 en Si Mayor Op 8 de Johannes Brahms, compuesto en 1854 y revisado posteriormente en 1889 con tantas modificaciones que puede considerarse, casi, como una obra diferente. Esta versión suele ser la que se escucha generalmente. 
Tiene cuatro movimientos: 
I   Allegro con moto – Tempo un poco più moderato 
II  Scherzo: Allegro molto – Trio: più lento – Tempo primo 
III Adagio non troppo – Allegro – Tempo primo 
IV Final: Allegro molto agitato – Un poco più lento – Tempo primo 

La obra más conocida del programa fue, por eso mismo, la más atrayente de la velada ya que su lenguaje es totalmente romántico y familiar a nuestros oídos. Sin las complicaciones de las obras anteriores fue también ejecutada con gran belleza.

En suma, tres obras de gran envergadura y diferentes estilos, todas interpretadas magistralmente en una de las veladas más impactante de estos conciertos. El público, totalmente fascinado, aplaudió largamente y de pie a los tres artistas, mostrando que realmente a veces hay “profetas valorados en su tierra”…

La tecnología 

Los que ya estamos en el tiempo de “gracia” de nuestras vidas solemos no interesarnos demasiado en los avances tecnológicos, no nos gustan, no los entendemos, los dejamos para los más jóvenes… Es en verdad un gran error, ya que la tecnología también puede ayudarnos a vivir mejor. En una amable conversación con los artistas nos enteramos que la tecnología es un soporte muy importante para ellos. En los niveles artísticos en que están hay enorme competencia y no se puede prescindir de ningún apoyo para mantenerse en forma. 

Algunos ejemplos relatados por los intérpretes: en el concierto del sábado el pianista tenía una Tablet con las partituras y pasaba las hojas apretando un botón con el pie, tarea que le simplificaba el dar vuelta las hojas.

Otro: los tres jóvenes viven en Buenos Aires en domicilios bastante cercanos. Pero cuentan con afinadores en sus teléfonos celulares que les permiten ponerse de acuerdo en la afinación o la dinámica de la obra por celular, en las horas de estudio, sin necesidad de estar juntos en un mismo lugar.

Otro: José Araujo contaba que tiene alumnos a los que eventualmente monitorea a través de un pequeño video de WhatsApp que les encomienda como parte de su estudio y/o ante la presencia de alguna puntual dificultad. 

Agrego esto simplemente porque a veces subestimamos injustamente el aporte de la tecnología…

Y así culminó una nueva velada de los conciertos del Mozarteum, Filial Tandil, a quien,  una vez más, debemos agradecer el privilegio que nos permite gozar de momentos tales como el concierto de este excelente trío argentino. Agradecemos también a las autoridades del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, Delegación Tandil, que pone a disposición la sala de su Auditorio en beneficio del arte y la cultura.

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